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Las hijas de Machepa’

Updated: Dec 11, 2019


¿Quién protege a nuestras menores?

¿En manos de quién queda el poder de velar por los intereses de estas? Si sus tutores no lo hacen y a su corta edad, la mayoría de las determinaciones que estas toman, están arropadas de ignorancia, por la falta de herramientas para tomar una decisión consciente. ¿Quién escucha sus opiniones y cuida su porvenir? Todos los códigos legales buscan salvaguardar y que se respete algo, pero, ¿y a ellas quién las respalda? Si la ley no lo hace.


El matrimonio infantil es una plaga silenciosa que afecta la sociedad dominicana, y un problema del cual muchos se hacen de la vista gorda y se lavan las manos, como suelen hacer muchas personas cuando el problema no les afecta directamente. ¿Hasta cuándo nos haremos los ciegos, y continuaremos engavetando las normas legislativas que de verdad necesitan atención?


Muchos de los matrimonios entre una menor y un hombre mayor edad son aprobados por los familiares, por las razones incorrectas, ya sea por la falta de recursos, pobreza, por falta de conciencia, o por el mismo entorno social en el que se desarrollan. En el libro DOMINICANA, recientemente publicado por la escritora de origen dominicano, Angie Cruz, podemos leer como una menor de 15 años de nombre Ana, contrae matrimonio con un hombre llamado Juan, que le lleva más de 10 años. En esta novela llena de una ficción no tan ficticia, podemos ver cómo esta joven se vio obligada a hacer algo que no quería, empujada por las manipulaciones cariñosas de su madre, donde esta le dice que todo es por el bien de la familia, que sufre una difícil situación económica, y para que ella tenga un mejor futuro.


También es muy común que después de empezar una convivencia entre pareja, estas jóvenes se ven forzadas a renunciar a sus estudios para asumir una vida de ama de casa, interrumpiendo su preparación académica. Tal y como sucede en la novela de Angie Cruz, Ana, viajó a los Estados Unidos, después de haberse casado con Juan, llena de promesas que la llevarían a lograr un mejor estatus de vida, y terminó siendo una simple ama de casa, esclava de todos los sueños que no pudo cumplir, ya que su marido no le permitía estudiar, y se embarazó poco tiempo de haberse casado.


La primera vez que me pidieron matrimonio, yo tenía 20 años, y a pesar de que dije que sí, luego de pensarlo bien salí corriendo. A esa edad ya trabajaba y cursaba mis estudios universitarios. Gozaba de cierta independencia, pero aún sentía que, a pesar de amar a mi pareja, yo no estaba lista que me faltaba una eternidad por vivir. Si yo con todas esas condiciones aún no me sentía preparada, ¿qué le podemos dejar a una menor entre los 12 y 17 años, que no tiene la madurez, ni la independencia emocional y económica con la que yo contaba a esa edad.


Yo entiendo, que mi situación no se puede comparar con la de aquellas jóvenes que se ven expuestas a un matrimonio no deseado o impuesto, porque yo no me encontraba en una situación parecida, pero aun así creo que, si yo dentro de mis posibilidades no escogí casarme a esa edad, ¿qué tipo de formación tienen estas jóvenes para tomar una decisión de tanto peso?


Obligar a una menor a que se case, es aprobar que sus derechos sean violados. Es consentir el maltrato físico y emocional ya que está comprobada la interrelación entre el abuso mental y físico, con el matrimonio infantil. En la historia escrita por Cruz, Ana sufre de violencia doméstica, es maltratada psicológica y físicamente por su esposo, y no hay nadie para defenderla. Ella no puede abandonar a su esposo, que aparte de todo el alcohólico y le es infiel, por qué no cuenta con los recursos, y le da vergüenza regresar derrotada donde su familia. Así como Ana, hay miles de niñas y jóvenes, siendo abusadas en silencio por sus parejas, y sin ninguna luz al final del túnel esperándose a la salida. Estas jóvenes no son de la realeza, no se casan con un príncipe que busca desinteresadamente su porvenir. Estas jóvenes son esclavas modernas de una sociedad machista, que le pone más atención a la prohibición de la hookah, que a los derechos del niño y la mujer.


Según las UNICEF, en la República Dominicana, seis de cada diez niñas se casan o unen con hombres cinco o más años mayores que ellas. Si la ley 136-03, dice que es un delito de abuso sexual, la práctica sexual entre un menor y una persona 5 años mayor, estos matrimonios formales e informales solo exponen a nuestras menores a la violencia, ya que no se les cuidan sus derechos. La ley 144, 145* del código civil, dicta que la edad mínima para los hombres contraer matrimonio son los 18 años y 15 años para las niñas, y que el gobierno puede conceder dispensas en algunos casos para que sea antes de los 15 años. Es irónico que en la República Dominicana es ilegal votar y tomar alcohol, antes de los 18 años, pero si es legal para una joven, contraer la responsabilidad de un matrimonio y formar una familia.


La conexión que entrelaza el embarazo infantil, el abuso mental y sexual y el analfabetismo, es la razón por la cual se necesita mano firme en dicha situación, que no es más que un trampolín de fácil acceso al incremento y reproducción de la pobreza de generación en generación. Todo esto generando a su vez un costo económico y moral para la sociedad. Según la Organización Panamericana de Salud (OPS), la República Dominicana es el país con la tasa más alta de embarazos adolescentes en América Latina y el Caribe. El tema del embarazo infantil es un producto asociado, de que se ve de manera común que un hombre, mantenga una relación con una menor. A este problema también sumémosle la mortalidad materno infantil, siendo también el país, uno de los que posee la taza nacidos que mueren antes de los 28 días, o madres que mueren durante el parto. Todo esto siendo causa de un sistema negligente y y lento, que continúa postergando o trabajando a medias proyectos y lanzamientos de programas que capaciten a nuestros jóvenes en áreas como la educación sexual, o proveyendo servicios de salud de manera muy sectorizadas.


A pesar que la República Dominicana, se comprometió ante organismos internacionales para abolir el matrimonio infantil, y crear medidas que protejan los derechos y la salud de los niños, aún no hay una medida firme de parte del congreso, que elimine en su totalidad las excepciones para contraer matrimonio y que eleve la edad mínima a los 18 años. La puesta en práctica de esta medida, pudiese brindarle la oportunidad a una vida más digna a nuestras niñas y jóvenes. Las excepciones dan paso a que de una manera u otra la ley se siga tergiversando, y se continúe forzando a las menores violando sus derechos, ya que en muchas ocasiones estas mismas no se pueden defender, por qué no tienen ni voz, ni voto, siendo su futuro, cuerpo y persona lo que está en juego.


Según la organización Plan República Dominicana, la exclusión económica, la falta de privacidad entre hogares, el maltrato familiar, el usar el amor como método de control, la escasa exposición a procesos educativos, la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, la exposición constante a productos que refuerzan estereotipos, la dificultad para acceder mecanismos de protección a los niños y adolescentes, y que no existen políticas, ni programas que aborden la prevención del matrimonio y uniones forzadas a temprana edad, son factores que fomentan el matrimonio a temprana edad.


Se necesitan medidas que no solo cambien los estatutos de la edad mínima, sino también que se creen campañas de prevención y educación en dicha área para formar, orientar y capacitar a las menores, proveyéndoles apoyo sicólogo y moral. La puerta de escape de una joven que vive en la pobreza, o es maltratada por sus tutores, no puede continuar siendo el método fallido de salirse de su hogar, con una persona que le dobla la edad. Todo esto se puede prevenir con el apoyo de identidades que se unan a la causa y busquen extraer el mal de raíz.


Tenemos que resguardar a nuestras niñas, las hijas de Machepa’ necesitan un pueblo unido que pelee por su bienestar.


*El 30 de mayo de 2017 la Cámara de Diputados aprobó la modificación del Código Civil, eliminando las excepciones para contraer matrimonio antes de los 18 años, para ambos sexos. Para adquirir rango de ley, el Código también debía ser votado favorablemente por la Cámara de Senadores dentro de la legislatura que culmina el 26 de julio de 2017. Como el Senado no lo hizo, la iniciativa legislativa premió (Caducar el procedimiento por haber transcurrido el término fijado por la ley sin que lo hayan impulsado las partes) y fue devuelto a la Cámara de Diputados. Fuente: plan-internacional.org

Escrito por: Roxana Calderón

Editado por: Carisa Musialik-Diaz

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